“Gracias por llamarse en este momento tan especial y que nos entristece a todos, por lo menos a los católicos, a los cristianos”, dijo el obispo de la diócesis de Concordia, monseñor Gustavo Zurbriggen.

Encuentros con el Papa argentino

Recordó, consultado al respecto, que fue ordenado obispo en 2011 por el Papa Benedicto XVI, aunque “el Papa Francisco me nombró, en el año 2023, obispo de Concordia”. Marcó, además, que en los años de pontificado del argentino “lo he encontrado algunas veces, pero en reuniones o en grupos más grandes con otros obispos, por menos en dos ocasiones seguro”.

“Una vez que fui a Roma para visitar a una Iglesia argentina en Roma donde hay estudiantes, sacerdotes, fuimos con los sacerdotes, rector y el vicerrector del colegio. Fuimos a saludarlo, visitarlo y tuvimos una hermosísima charla”, rememoró y también mencionó lo que pasó en 2019, cuando “los obispos argentinos fuimos a una visita que, periódicamente, los obispados hacen a la sede de Pedro. Fue una conversación buenísima también, pero así en grupo”.

“El profeta de la dignidad humana”

-¿A usted cuál le resultaría, por allí, las notas más distintivas de lo que recibió del Papa Francisco en su pontificado?
-Yo creo que el Papa Francisco, alguien lo dijo y pienso lo mismo, podríamos llamarlo el profeta de la dignidad humana, porque es el hombre que se encargó de subrayar y predicar y recordar la dignidad infinita de cada ser humano, que para nosotros los cristianos tiene que ver con que somos hijos de Dios, creados por Dios, salvados por Jesucristo. Tiene que ver con que nosotros lo sabemos, llamados a un destino trascendente, que la vida es junto a Dios, entonces el Papa se encargó de poner en el centro de su reflexión y así lo propuso al mundo, la persona humana.

Inmediatamente después, el obispo diocesano de Concordia reflexionó que, “en su primera encíclica que se llamó Evangelii Gaudium, que es anunciar el evangelio de la alegría, porque pensó que el mejor regalo que se puede hacer a un ser humano es hablarle de su destino trascendente, anunciar la Jesucristo, la misericordia del Padre y para eso la Iglesia tiene que salir al encuentro de todos”, marcó.

Después con Laudato Sí “lo mismo, es decir, cuidemos la casa común, porque es la casa donde vivimos nosotros, hijos de Dios, hermanos entre todos”, destacó y dijo que “tenemos que cuidarnos y la casa no puede estar a merced, digamos, de una cultura tecnocrática que solamente le interesa sustituir económicamente de los recursos”.

En tanto, dijo que “Fratelli Tutti, hermanos todos y con la misma sintonía, es decir, el hombre en el centro, el hombre tiene que ser cuidado, respetado. Tenemos que quedarnos y respetarnos como hermanos”, destacó y planteó: “yo creo que el gran mensaje del Papa Francisco fue esto, todos los hombres tenemos un valor infinito, somos hijos de Dios y por eso todos somos iguales, porque somos hijos de Dios”.

“Obviamente, por ahí se resaltó el Papa de los pobres, bueno, pero es el Papa de los pobres porque resalta la dignidad de los pobres, la dignidad de los distintos, la dignidad de los inmigrantes. Bueno, creo que es el gran mensaje para mí del Papa Francisco”, reflexionó en «Despertá con Nosotros» (lunes a viernes de 7 a 9 por FM 88.7 de Concordia).

“El hombre de la cercanía”

“Entre otras cosas de la grandeza del Papa Francisco creo que se lo va a recordar en la historia de la Iglesia como el hombre de la cercanía”, afirmó y agregó: “fue el hombre que mostró una Iglesia con un rostro muy cercano, muy cariñoso. Una Iglesia como es, como era Jesús en definitiva, la Iglesia tiene que imitar a Jesús en cercanía, en empatía, como se dice ahora”.

Fuente: El Entre Ríos