En un documento de puño y letra enviado desde su lugar de detención, Daniel Andrés Celis respondió de manera tajante a la carta documento remitida por Néstor Ramón Roncaglia. En el escrito, el interno no solo desmiente las versiones que lo vinculan con supuestos beneficios carcelarios, sino que describe sus condiciones actuales de encierro, calificándolas de «tortura».
Celis inició su descargo alegando un aislamiento total que le impediría estar al tanto de las versiones circulantes en los medios o redes sociales. Según expresa en el texto: “Vengo en este acto a comunicarle que desconozco los hechos, como así también las publicaciones a la cual usted hace mención. Primeramente, porque me encuentro en una celda de aislamiento donde no tengo acceso a televisión ni a redes sociales”.
Uno de los puntos más extensos del escrito se refiere a los supuestos diálogos con una exintegrante del gabinete municipal de Paraná. Celis es categórico al respecto: “Testifico que es una falaz mentira que yo haya podido hablar con la Sra. Ex Secretaria de Seguridad de la Municipalidad de Paraná, debido a que el mes de enero del corriente año yo me encontraba detenido en la UP9 de Gualeguaychú, y que es imposible que yo tenga comunicación con tal persona a través de redes sociales”.
Incluso, el detenido deslinda responsabilidades hacia la mujer mencionada, afirmando que “debería ser la señora ex Secretaria de Seguridad quien le de las explicaciones que usted busca en mi persona, porque de mi parte jamás he hablado con ella, y que niego todo lo que esa señora dice de mí”.
Negación de beneficios y críticas al Servicio Penitenciario
En respuesta a las sospechas de un acuerdo con Roncaglia, Celis asegura que de ninguna manera ha tenido contacto con él y que “sería imposible que yo haya arreglado algún tipo de beneficios con usted. Primeramente, jamás lo haría”. Para reforzar su argumento, describe su realidad cotidiana en la Unidad Penal 1 de Paraná: “El único beneficio que tengo en estos momentos es celda de aislamiento con recreos de media hora diarias y 5 minutos para comunicarme con mis familiares”.
Hacia el final de la misiva, Celis profundiza en el impacto que esta situación tiene sobre él y su hijo, también detenido. Manifiesta que llevan “un mes y 20 días que lucho por mejorar mi condición de detenido sin tener respuesta” y denuncia que ambos están “pasando por malos momentos, privados de los estudios y de acceso a las zonas laborales, y que tampoco podemos tener contacto con los demás pares”.
Por último, el “Tavi” concluyó con una fuerte acusación sobre el estado de su salud mental y el bienestar de su entorno: “No entiendo de qué beneficios están hablando. Verdaderamente, esto se ha convertido en una tortura psicológica para nosotros y nuestra familia, que sufren lo mismo que estamos padeciendo”.















