La persona había utilizado un comprobante falso para retirar mercadería sin pagar. Tiempo después, dejó un sobre con el monto adeudado y una carta en la que reconoció el engaño: “Fue algo injustificable”. El comercio valoró el gesto.
La iniciativa incluyó una carta dirigida a los dueños y encargados del comercio, donde el protagonista manifestaba un sincero arrepentimiento.
“Hace más de cuatro meses vine a este lugar y llevé algunas cosas sin pagar. Tristemente me aproveché de la ingenuidad de las personas que me atendieron y al momento de pagar compartí un comprobante falso”, dice el manuscrito realizado en imprenta.
“Fue algo injustificable lo que hice y cómo les fallé. Estoy profundamente arrepentido por todo el daño que hice y el mal que les causé, les pido perdón”, asegura luego.
“Junto con esta carta les devuelvo 200.000 pesos que junté trabajando. Espero que con la ayuda de Dios ya no vuelva a hacer algo malo y le pido que transforme mi corazón. Que el Señor les conceda su gracia y bendición”, concluye.
Agradecimiento
Los responsables de la farmacia valoraron la actitud y la agradecieron por redes sociales.
“Queremos agradecerle y, sobre todo, reconocer la valentía que implica mirar atrás, reconocer un error y decidir repararlo. Sabemos que reconocer los propios errores no siempre es fácil, y mucho menos dar el paso de corregirlos”.
“Que Dios continúe acompañándote en este proceso, dándote fuerzas para seguir adelante y la sabiduría para aprender de aquello que pasó. Porque equivocarse puede formar parte de la vida, pero reconocerlo, pedir perdón y reparar el daño también es una forma de crecer”.
Valentía
Valeria Freitas, encargada de la farmacia, contó a El Entre Ríos que fue la cajera quien recibió el sobre con la carta y el dinero, de manos de alguien que no dio su nombre. Desconocen si se trata de quien en su momento los había estafado o de un tercero. Como no encuentran la manera de ubicarlo, decidieron hacer público el agradecimiento.
“Teníamos presente el episodio y habíamos tratado de rastrear a la persona, pero nunca pudimos”, comenta.
El hecho de que no habían radicado denuncia ni publicado en redes sociales lo sucedido, suma un plus a la nobleza del gesto. Nadie le había efectuado ningún reclamo ni el episodio había trascendido. “Lo veo como un arrepentimiento genuino, porque no fue por ninguna consecuencia”, menciona la encargada.
A la vez, destaca el coraje manifestado en el resarcimiento. “Se puede arrepentir, pero hay que ser valiente para arreglar lo que uno hizo”.













