El Intendente de Concepción del Uruguay cierra una etapa que lo tuvo siempre en el menú de las primeras líneas en el peronismo.

Era previsible, pero el caso no deja de ser insólito. Lo previsible: que José Eduardo Lauritto exprese sus pretensiones de emprender una candidatura a gobernador y luego él mismo le dé de baja. Lo insólito: su candidatura no había tenido una sola objeción en el peronismo, como sí ocurrió en otros casos.

El intendente de Concepción del Uruguay cierra una etapa que lo tuvo siempre como un elector notable: ser un potencial postulante al sillón de Urquiza, la figura más relevante para cualquier uruguayense. También esta decisión echa de menos a una reparación histórica para la ex capital de la provincia arrebatada por el general Eduardo Racedo en 1822. Será, entonces, el radical Sergio Montiel, el referente de la modernidad que siguió el legado de Francisco Ramírez y Urquiza.

A mediados de agosto, Lauritto se reunió en Buenos Aires con los principales referentes del peronismo entrerriano. El cónclave fue para escuchar su proyecto electoral 2027. Prestaron atención Gustavo Bordet, Rosario Romero, Adán Bahl, Guillermo Michel, Juan José Bahillo y Adrián Fuertes. La única duda que quedó sobrevolando de ese encuentro fue que cuando se esperaba el “sí”, no llegó textualmente. No obstante, todos se despidieron con la sensación que esta vez sería candidato.

Pasaron las semanas y el entorno del veterano dirigente de 75 años se entusiasmó. Sin haber dicho que “sí” ni haber dejado pistas en alguna entrevista, los días y semanas transcurrieron sin reparos a la candidatura. Más de un peronista habrá recuperado el lema mundialista “elijo creer”.

Ante la falta de ratificaciones comenzaron las dudas, hasta que llegaron las certezas. Fue hace una semana. Lauritto no es candidato a gobernador. ¿Motivos? No ve en el peronismo las condiciones -según le escucharon decir- para emprender ese proceso.

Si se revisa con lupa la línea del tiempo, el primero que se había anotado para “recorrer la provincia”, con proa apuntando al 2027, fue Bahillo. Se lo hizo saber en primer lugar a Romero. Luego se encargó de comentárselo a toda la dirigencia.

El diputado provincial tuvo un gesto destacable. Consultado en el streaming de Plaza Mansilla sobre la posibilidad de volver a dar la pelea por la Intendencia de Gualeguaychú, que lo tuvo al frente en dos oportunidades, dijo que estaría donde el partido lo necesitase. Es para subrayar. Excepto Jorge Busti, nadie emprendió esa tarea poco gratificante de volver a la Municipalidad.

La candidatura de Bahillo tendrá, por estos días, gestos de oficialización. El gualeguaychuense se tomó este fin de semana para conversar con su familia. Ya lo hizo con su médico, que le dio el visto bueno luego de una intervención que él mismo se encargó de comunicar en redes.

Esta postulación, también, es atribuíble a su coterráneo Guillermo Michel. El diputado nacional acercó a Bahillo al mundo Massa cuando lo integró al gabinete económico como secretario de Agricultura de la Nación.

Desde febrero pasado se propuso conversar con diferentes actores de la producción. Su apellido e historia familiar le dan un handicap. Identificado con el campo, pero sobre todo con la cadena de productos helados, el gualeguaychuense tiene narrativa.

En el plano de lo político tiene en su haber haberle ganado la intendencia a la dinastía Martínez Gabino – Leissa en dos oportunidades. Una de ellas en un contexto complejo, luego de haber sido Gualeguaychú el epicentro del conflicto entre el gobierno nacional y las entidades del campo.

Fue una de las caras nuevas de la política, con 37 años, cuando Busti lo llevó a la Cámara de Diputados en su regreso a la Gobernación en 2003. Bahillo, ahora con 60, jugará por el premio mayor. Viene enfocado en esa empresa desde principio de año, cuando se ofreció para lo que lo necesiten. Parece haber llegado su momento.

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