La medida de fuerza responde a una serie de reclamos que el gremio considera críticos para la subsistencia de los trabajadores de la educación, centrados principalmente en el rechazo al Decreto 500/26 y la defensa de la ley previsional.

Rechazo al Decreto 500/26: «Cifras en negro» y errores de liquidación
Desde el sindicato docente manifestaron un fuerte descontento con la política salarial vigente, denunciando que el reciente decreto otorga sumas no remunerativas y pospone la negociación paritaria hasta el mes de junio.
«Paramos porque atentan permanentemente contra nuestro salario», sentenciaron desde AGMER, cuestionando además deficiencias técnicas en el pago de haberes. Según el gremio, el bono se pagó «mal» y se detectaron faltantes en ítems como escolaridad y proporcionales. «Cada centavo que falta en un recibo es salario que falta en una familia, es comida, es vivienda, es vestimenta», subrayaron con dureza.
La Ley 8732 «no se toca»: alarma por la reforma previsional
«La ley 8732 NO SE TOCA», enfatiza el comunicado, resaltando que esta normativa es la que garantiza el 82% móvil y jubilaciones dignas. Para la dirigencia de AGMER, el sistema de incrementos por «índices» terminaría reduciendo el poder adquisitivo de los jubilados actuales en el corto plazo.
Defensa de la Educación Pública frente a reformas nacionales
Finalmente, la huelga también se fundamenta en un rechazo a las políticas educativas impulsadas a nivel nacional. El gremio se declaró en alerta ante el proyecto de reforma que calificaron como «libertaria», argumentando que la misma atenta contra la Ley de Educación Nacional vigente.
«Sin Educación Pública no hay futuro para todos», concluye el texto difundido por la Comisión Directiva, reafirmando el compromiso del sector con la gratuidad y calidad del sistema educativo.















