Una familia de cuatro personas necesitó 1.397.672 pesos para no ser pobre en febrero de 2026, indicó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Además, el organismo reveló que ese grupo familiar, conformado por una pareja y dos niños, precisó 644.088 pesos para no llegar a ser considerado indigente.
Durante febrero de 2026, según el Indec, la variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) fue de 3,2% mientras que la de la canasta básica total (CBT) fue de 2,7%. La CBA y la CBT registraron variaciones interanuales de 37,6% y de 32,1%, respectivamente.
Este jueves, se conoció también el índice de inflación de febrero, que fue del 2,9 por ciento, con lo cual se retomó la costumbre de dar ambos datos el mismo luego de que el mes pasado por primera vez en varios años el informe de canasta básica se conoció días después del anuncio de la inflación que, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) también había tenido un 2,9% en enero.
En su valoración de un hogar tipo, de cuatro integrantes, compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, una niña de 8 y un niño de 6 años, el Indec calculó que en total, suma 3,09 unidades consumidoras o adultos equivalentes.
Para ellos, estimó que su canasta básica alimentaria tenía una base de 644.088 pesos para no ser considerados indigentes, mientras la misma familia tenía que conseguir un total de 1.397.671,83 pesos para superar la línea de la pobreza.
Entre los valores mínimos, una persona adulta que vive sola necesitaba 208.443 pesos para evitar la indigencia y tenía que alcanzar los 452.321 pesos para no ser incluido en el límite de la pobreza.
La Canasta Básica Alimentaria se ha determinado tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades, para lo cual el Indec selecciona los alimentos y sus cantidades en función de los hábitos de consumo de la población a partir de la información provista por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
Y, para determinar la Canasta Báscia Total, se amplía la canasta alimentaria considerando los bienes y servicios no alimentarios en una estimación que surge por la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.
La Ciudad de Buenos Aires había anunciado su índice días atrás. Por el salto de los precios de la carne y aceites, entre otros alimentos, la canasta familiar de indigencia porteña pegó un salto en febrero con el 3,15% y la de pobreza el 3,6% por el incremento de los servicios, en ambos casos por encima de la inflación porteña que el mes pasado fue del 2,6%.
Para ser de clase media, los ingresos de una familia tipo porteña debieron aumentar en febrero unos $ 70.000. Sin tener en cuenta el alquiler, esa familia necesitó ganar 3% más el mes pasado: $ 2.269.215 versus $ 2.201.157 mensuales en enero. Si se suma el costo de un alquiler, el umbral trepa a más de $3.350.000 mensuales.
Esto se dio en el medio del escándalo por la salida de Marco Lavagna del organismo, quien renunció a principios de febrero en plena tensión con el Gobierno por la suspensión de la implementación de un nuevo índice de inflación, que arrojaría una cifra más alta en 2026 por el impacto de los aumentos de tarifas, con mayor peso relativo en la nueva canasta.
Lavagna, de origen peronista y referenciado en el Frente Renovador de Sergio Massa, había asumido en diciembre de 2019 como director del INDEC, en el inicio del gobierno de Alberto Fernández, y se mantuvo como director tras el cambio de gestión, en diciembre de 2023.
Tras la salida de Lavagna quedó en su lugar Pedro Lines, quien fue formalizado en el cargo este lunes por el Gobierno nacional través del Decreto 91/2026, firmado por Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.















