El presidente del Centro de la Juventud de Villa del Rosario de la Federación Agraria Argentina y secretario de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), Marcos Dal Mazo, advirtió que la combinación de bajos precios, caída de la demanda y el impacto de las inclemencias climáticas de los últimos años pone en serio riesgo la próxima campaña citrícola y el sustento de miles de familias que dependen de la actividad.

El dirigente señaló que la citricultura entrerriana atraviesa una situación crítica. Según explicó, el productor recibe actualmente entre 40 y 50 pesos por kilo de naranja en planta, un valor que apenas alcanza para afrontar los gastos corrientes y que no permite realizar las inversiones necesarias para preparar las quintas de cara a la campaña 2027.

“Venimos de unos años bastante castigados, ya sea por granizo y heladas, a lo que se nos suma la caída del mercado con valores por el piso y bajas en los precios al productor. Me da hasta vergüenza decirlo, pero no llega a 50 pesos el kilo de naranja en planta. Esto genera que el productor analice seriamente qué hacer en la nueva campaña, ya que ahora, en agosto o septiembre, tenemos que ir preparando la planta para la campaña 2027 y la verdad es que lo que estamos recuperando por ventas apenas alcanza para cubrir los gastos que tenemos a diario”, sostuvo.

Dal Mazo remarcó además el fuerte impacto social que podría tener una profundización de la crisis. En esa línea, indicó que la citricultura genera alrededor de 20 mil puestos de trabajo y que se trata de una actividad que depende casi exclusivamente de la mano de obra.

“La citricultura es una de las actividades que sí o sí se desarrolla totalmente en forma manual. Tanto la recolección de los frutos como la poda y el resto de las tareas demandan mucha mano de obra de gente de la zona”, explicó.

En cuanto a la comercialización, afirmó que el consumo interno se encuentra “muy por debajo de lo esperado”, con un nivel de ventas cercano al 60 por ciento de lo habitual. A ello se suma el incremento de los costos logísticos, especialmente del transporte, que reduce aún más la rentabilidad del productor.

Según detalló, en muchos casos el costo de trasladar la fruta hasta los mercados representa una parte muy importante de los ingresos obtenidos por la producción, lo que agrava la delicada situación económica del sector.

Preocupación por el HLB y el clima

En materia sanitaria, Dal Mazo también manifestó su preocupación por el avance del HLB, considerada la enfermedad más grave que afecta a los cítricos, tras la detección de nuevos focos en distintas zonas del macizo citrícola entrerriano.

En ese sentido, destacó el trabajo de monitoreo que lleva adelante la Fecier para detectar y controlar las plantas afectadas, aunque advirtió que la falta de recursos podría dificultar las tareas de prevención en los próximos años.

Respecto de las condiciones climáticas, indicó que las recientes heladas y un episodio de granizo no ocasionaron daños de consideración en la producción, por lo que, desde ese punto de vista, las perspectivas resultan alentadoras. Sin embargo, insistió en que la mayor preocupación pasa hoy por la falta de rentabilidad de la actividad.

“Está en riesgo la próxima campaña”, concluyó el dirigente, al advertir que muchos productores no cuentan con los recursos necesarios para realizar las tareas que demandan las plantaciones antes del inicio del próximo ciclo productivo.

Fuente: FAA Entre Ríos