Durante 2.022, se registraron en nuestra provincia 2.670 armas de fuego ante el RENAR (Registro Nacional de Armas). Al año siguiente, el número creció a 2.774. Un año después, la cifra alcanzó las 3.186 armas. Pero el mayor salto se dio en 2025, cuando la cantidad de armas registradas en suelo entrerriano trepó a 4.908.
Pasando en limpio: en apenas cuatro años, el salto en la cantidad de armas que circulan en Entre Ríos trepó casi un 84 por ciento.
Así lo determinó este miércoles el programa Cuestión de Fondo (CdF) que se emite por Canal 9 Litoral, en base a un pedido de información pública que se efectuó al RENAR, organismo dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Flexibilización del acceso a las armas
Martín Angerosa integra la Red Argentina para el desarme, una institución fundada hace más de veinte años. Es categórico y no deja dudas al referirse al incremento de la circulación de armas, tanto legales como ilegales: “Más allá que nosotros lo venimos denunciando desde hace años, cuando empezaron a flexibilizarse las políticas de control del mercado legal de armas, vimos que hubo un aumento de las armas circulantes. Lo que sucede específicamente en Entre Ríos, desde 2022 a la fecha, es que casi se duplicaron la cantidad de armas circulando por la provincia. Esto es terrible: prácticamente el doble de armas en cuatro años”.
Angerosa reclamó que el estado haya disuelto la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) “y creado un mero Registro de armas”.
Hoy, el estado tiene apenas siete inspectores para más de 500 armerías en todo el territorio nacional, según denunció el dirigente. “El control es ridículo y es prácticamente inexistente”.
Angerosa trabajó durante años en el Programa Nacional de entrega voluntaria de armas de fuego. La iniciativa, que nació en 2007 y que continúa hasta hoy, busca disminuir el uso y proliferación de armas en manos de sociedad civil y fomentar la cultura de la no violencia.
“El mercado de las armas no es un mercado en el que el estado pueda estar ausente. No es el mercado de las sillas de plástico, sino que es el negocio de la muerte. Acá tenemos gente que participa de dos maneras: los oferentes y los demandantes. Por fuera de eso está la sociedad. Mientras unos ganan plata, otros nos morimos”.
“Si vamos a discutir los conflictos sociales con un arma en la mesa, se está llamando a la tragedia. El arma de fuego solo sirve para matar y hoy estamos duplicando esas posibilidades en Entre Ríos”, sostuvo Angerosa en diálogo con CdF.
Mercado legal e ilegal
Sobre el mercado legal, el dirigente explicó que el estado debe controlarlo. No puede estar ausente. En relación a las armas que circulan en el mercado negro, “no hay que controlarlo, sino perseguirlo con la justicia y la policía”.
Pero lo más importante, según el especialista, es la prevención de muertes por armas. “Ello se logra de dos maneras: retirando armas de circulación y realizando campañas de concientización, para que la gente no crea esa mentira de que si uno tiene un arma en su casa estará más seguro. Hay 17 veces más posibilidades que esa arma sea utilizada por algún familiar con depresión. Esa misma arma puede terminar destruyendo a una familia”, dijo en diálogo con Cuestión de Fondo.
Requisitos
El comisario Mariano Degenhardt, sub jefe del Registro Provincial de Armas de Entre Ríos, explicó a CdF que hoy por hoy los trámites de registración se realizan de manera digital.
Entre los requisitos para acceder a un arma figuran que la persona sea mayor de 18 años (antes era 21). Además, no tiene que reunir antecedentes penales; atravesar una prueba psico física y realizar una prueba de aptitud de tiro. El costo para dicho trámite es de 20 mil pesos.
“Estadísticamente, las armas más utilizadas en nuestra provincia son las largas, con un porcentaje bastante más alto que las armas cortas. Las más usadas son las carabinas, escopetas o fusiles y el 95 por ciento de los usuarios en Entre Ríos son hombres”, explicó Degenhardt.
Destrucción de armas
En nuestra provincia, año a año se envían para ser destruidas en Buenos Aires cientos de armas que provienen de en su mayoría de las Unidades Fiscales de Investigación, de la Oficina de Gestión de Audiencias y de los Juzgados de Paz. También, provienen de la donación voluntaria de vecinos que deciden entregar sus armas para destrucción.
Estos últimos ocho años, se enviaron para su destrucción 13.880 armas en total.















