El presidente de la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario, Marcos Dal Mazo, sumó su opinión acerca de la situación que atraviesa por estos días el sector debido a las bajas ventas en los mercados, los precios bajos que reciben los productores y los elevados costos de producción. A su vez, sobre lo que viene para los meses siguientes dijo que «estamos apostando a las próximas variedades».

En diálogo con Villa del Rosario Net, Marcos Dal Mazo comentó que «habíamos comenzado el año con otra expectativa y, medianamente, los números eran acordes a lo que al productor le servía, pero pasaron algunos meses y las ventas cayeron muchísimo». Asimismo, dijo que «con el inicio de las distintas variedades de mandarinas las ventas se achicaron y sumado a la súper producción de este año, esto produjo que haya mucha fruta que se está desperdiciando».

«lL cuestión meteorológica también jugó muy en contra, porque la fruta se está pasando de tamaño y perdió la dulzura También cayó algo de granizo y la humedad de algunos días generó que la fruta no llegue en condiciones a los mercados», explicó el citricultor y agregó que «la mandarina okitsu ya no se recibe en el mercado, porque la toman como variedad vieja; y en industria tampoco, ya que no rendía la cantidad de jugo por kilo que pretendían, así que está terminando en el suelo».

El desperdicio de fruta

Por otro lado, el dirigente local hizo mención al video viralizado días atrás, en el cual se aprecia como se descartan varias toneladas de mandarinas en el predio de la PTRSU de nuestra localidad: «la fruta que se ve en el video había sido guardada en frío por el productor porque venían flojas las ventas, así liberaban las plantas y por el tema de la mosca, y cuando fue a sacarla de la cámara se dio cuenta de que ya no servía para comercializarla», afirmó y añadió que «son varios motivos los que llevaron a que esa fruta se desperdicie».

En relación a la controversia que se generó en las redes sociales por la fruta desechada, donde algunas personas proponían que se la done en lugar de tirarla, Dal Mazo graficó que «hoy el productor está tirando esa fruta porque no cubre los costos, ya que estaba recibiendo entre 40 y 50 pesos por kilo. Cuando algunos proponen que se regale la fruta, habría que ver quién cubriría los costos de cosecha, logística y envase. La idea es que el productor no siga teniendo mayores costos y pérdidas, porque hacer eso hoy saldría arriba de 200 pesos por kilo». Luego, indicó que «otro motivo es que, con lo complicado que está la cuestión laboral, creo que ningún productor se arriesgaría a dejar ingresar a cualquier persona a su propiedad a sacar la fruta, porque hay varias experiencias de demandas truchas». Y opinó que «también se generaría un desorden en la citricultura, porque si las ventas son bajas y los mercados no reaccionan, regalar la fruta generaría que caigan aún más las ventas y perjudique a las próximas variedades».

Acerca de las exportaciones, el entrevistado confió que «disminuyeron muchísimo también por una cuestión del tiempo, ya que a fines de abril y durante mayo, cuando se cosecha para exportación, hubo muchas lluvias y días húmedos, así que toda esa fruta terminó en el mercado interno y generó un colapso por la falta de ventas». Además, señaló que «a la industria se la abasteció hasta donde se pudo, pero llegó un momento en que no pudo sostener la cantidad de fruta que ingresaba. Además, hoy no están recibiendo mandarinas okitsu y criolla, ya sea por el tamaño o porque no están en condiciones para molerlas».

Más adelante, remarcó que «el bajo consumo de cítricos también se debe a la gran diferencia de precios que existe desde el productor al puesto y del puesto al verdulero. Hoy el productor recibe alrededor de 40 pesos por kilo, en el mercado se vende entre 200 y 250, y en la verdulería la encontrás entre 1500 y 2000 pesos el kilo». Y resaltó que «hay que tratar de controlar este desfasaje de precios después que la fruta sale del mercado y llega a la góndola».

Por último, consulto acerca de cuándo podría revertirse la situación, el titular de la Asociación de Citricultores sostuvo que «estamos apostando a las próximas variedades, esperando sacarle un poco más de provecho, porque a las dos primeras casi no se las pudo trabajar». Y concluyó que «estamos empezando la zafra y nos quedan meses por delante, así que esperemos que nos acompañe el tiempo y que la mosca también nos dé un respiro para tener un buen año».