Blas Wilfredo Omar Jaime, reconocido como el último hablante de la lengua chaná, falleció a los 92 años. Nacido en 1934 en El Pueblito, cerca de Nogoyá, su vida cobró relevancia histórica tras romper un silencio familiar de siglos para legar y documentar un idioma que la comunidad científica consideraba extinguido desde hacía unos 200 años.
La infancia de Jaime estuvo marcada por los conocimientos culturales recibidos en el seno familiar, una herencia que debió mantenerse oculta por temor a la discriminación.
“Los indios fueron perseguidos, despreciados y maltratados. Entonces, mi familia decidió que yo aprendiera todo sobre la cultura, pero que no lo hablara con nadie por fuera del pueblo chaná”, explicó el propio Jaime en una entrevista con Elonce.
A pesar de que tradicionalmente la transmisión oral estaba reservada a las mujeres, la dinámica cambió ante la ausencia de hijas: “Mis maestras fueron mi madre, mi abuela y mi bisabuela; ellas me enseñaron la lengua chaná. Mi mamá se decidió a enseñarme porque no tenía hijas mujeres”. La instrucción comenzó a sus 12 años y se extendió hasta los 25.
Tras jubilarse y rondar los 70 años, comenzó la búsqueda de otros pares en Entre Ríos a través de medios radiales, pero no obtuvo respuesta. “Sentí una gran decepción y tristeza. Me sentí muy solo; me arrepentí de haber callado tanto tiempo”, expresó al comprender que era el único depositario vivo de dicho idioma.
La irrupción de su historia atrajo el interés del investigador del Conicet y lingüista José Pedro Viegas Barros, quien viajó para corroborar sus conocimientos y registrar de manera sistemática el material oral. Sin una formación escolar completa, Jaime destacó con ironía su recorrido: “Nadie sabe que nunca fui a la escuela”, diferenciando la instrucción formal de la transmisión indígena: “Este era otro tipo de conocimiento; un conocimiento más puro, más directo, de siglos de transmisión oral”.
El trabajo en conjunto entre el hablante y el Conicet derivó en la publicación en 2013 del libro “La lengua chaná: patrimonio cultural de Entre Ríos”, editado por la Editorial de Entre Ríos y el Ministerio de Cultura y Comunicación. La obra de 145 páginas incluyó aspectos históricos, lingüísticos y un diccionario.
Además, su vida y labor de preservación abarcaron otros hitos destacados:
• Registro audiovisual: Su historia fue retratada en el documental Lantéc Chaná, de la directora Marina Zeising.
• Archivo sonoro: En 2009 registró archivos bilingües en Paraná para la plataforma oficial Sonidos y Lenguas de Argentina.
• Peculiaridades culturales: Mantuvo hasta sus últimos días mandatos de su pueblo: “A los niños se les enseñaba desde muy pequeños a no llorar, lo que significa que yo todavía no he llorado, tampoco he bailado ni me he arrodillado ante nadie más que a Dios”.
Con su fallecimiento se apaga la voz directa del último hablante nativo, pero el trabajo de registro emprendido en sus últimas dos décadas garantiza que el idioma y la memoria del pueblo chaná permanezcan accesibles para las futuras generaciones.













