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La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) dispuso extender las restricciones en la pesca por la bajante existente, con el fin de proteger las especies de interés comercial y deportivo.

Las normativas, fijadas a mediados de 2021 y prorrogadas en febrero de 2022 hasta el 31 de diciembre pasado, se extenderán hasta finales de este año, según se señala en la Resolución 101/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial.
Restricciones
Las mismas fijan la veda para la pesca comercial, deportiva y artesanal en el horario nocturno de los días hábiles y, en el caso de la comercial y artesanal, para las veinticuatro horas de los días sábados y domingos.

Respecto de la pesca deportiva, la actividad sólo se podrá realizar en los horarios permitidos devolviendo los peces, prohibiéndose la pesca con caña o línea desde la costa sin devolución de piezas.

Las restricciones horarias no aplicarán para la pesca “con fines de subsistencia” y de investigación, requiriéndose para esta última una autorización de la CARU.

Asimismo, con la prórroga, se mantendrán la prohibición de pesca en todas las modalidades entre el kilómetro 314,1 y 318,6 del Río Uruguay a la altura de Puerto Yeruá, por encontrarse en dicha área “concentraciones excepcionales de ejemplares de gran tamaño de surubí pintado considerándose particularmente valiosos como reproductores”.
Los motivos
La decisión se tomó en base a reuniones de trabajo en las cuales participaron asesores de organismos tanto de la Argentina como de Uruguay, al igual que los departamentos de Ambiente y de Hidrología de la CARU.

En los diversos informes se consideró que en el río Uruguay, al igual que el Paraná, existen “condiciones hidrológicas muy deficitarias para el éxito reproductivo” y, de hecho, en los trabajos de campo se observó una ausencia de peces juveniles de las especies de interés comercial y deportivo.

Por su parte, también se tuvo en cuenta que el río Paraná, “con fuerte influencia sobre la pesca en el bajo río Uruguay”, continúa “muy por debajo de la situación de desborde de su llanura de inundación”.

El análisis de la CARU señala que dicho escenario, inédito desde que se cuenta con registros, está cerca de cumplir cuatro años, tiempo equivalente –en duración- al que tardan los peces para alcanzar la talla de primera captura.

Esto hace sugerir que podría haber un “déficit de individuos nuevos incorporándose al stock de la pesquería en pocos años”.

Frente a esto, la Comisión consideró que toda presión de pesca sobre estos peces remanentes “podría atentar en contra del aprovechamiento de futuros años favorables, y tal vez, del ingreso de nuevos reclutas a la pesquería necesarios para recuperar las poblaciones”.

Otro punto que se tuvo en cuenta, finalmente, son las previsiones climáticas.

Para la cuenca del río “se prevé un trimestre con condiciones climáticas levemente deficitarias”, con los modelos sugiriendo “la persistencia de escenarios de `la niña` o `la niña débil`.

Si bien se estima un nivel hidrométrico superior a los años anteriores, la mejora no es considerada como suficiente por la acumulación de temporadas de sequía.