Chajarí
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La Bolsa de Cereales resaltó que el piso de la demanda pluvial para recomponer el perfil de humedad está en los 100 milímetros, aunque con lluvias de más de 70 milímetros algunas regiones podrán salir de la situación de sequía.

La sequía que afecta a la provincia de Entre Ríos y la falta de lluvias que se registra en los últimos meses, calificada como la peor de los últimos 60 años, continuará durante enero pero se moderará con el correr de los meses de verano, de la mano del fenómeno La Niña, según la Bolsa de Cereales de esta provincia.

Si bien existen áreas con una mejor disponibilidad de humedad, se registra un «grave escenario» general con un retraso en las siembras, resiembras y fuertes consecuencias sobre los cultivos de la cosecha gruesa de la campaña 2022/23.

Para Entre Ríos, un valor normal de lluvia acumulada entre junio y noviembre se ubica en 430 milímetros, un volumen sensiblemente superior a los 240 milímetros registrados este año.

La situación afectó la producción de forraje del campo natural y pasturas, principal insumo en la alimentación de la ganadería de cría, recría y tambo, con una tasa de crecimiento del campo natural muy baja o nula y con un desarrollo muy escaso.

La peor situación se registra en el sur entrerriano, donde se encuentra más del 70% de los cultivos estivales y el déficit hídrico llega hasta un 81% menos que el promedio normal.

La sequía se mantiene dominante en todo el territorio entrerriano, y el sistema desde el punto de vista hídrico «está exhausto», con una campaña agrícola bajo condiciones «muy ajenas» a las habituales, indicó la entidad bursátil.

Entre Ríos sufre la falta de agua durante diciembre y comienzos de enero, y por lo general se mitigan las consecuencias con las reservas en profundidad, algo que no se pudo lograr esta temporada.

La Bolsa de Cereales resaltó que el piso de la demanda pluvial para recomponer el perfil de humedad está en los 100 milímetros, aunque con lluvias de más de 70 milímetros algunas regiones podrán salir de la situación de sequía.

Además, el organismo precisó que al tener un «arrastre deficitario» desde la primavera, y al ser el tercer ciclo con escasos niveles de humedad, no se pueden esperar «diferencias positivas o correcciones de importancia».

En tanto, si mejora la circulación de aire con más eficiencia a la hora de distribuir aire de origen tropical a nivel regional, se podría llegar a un bimestre febrero y marzo con lluvias dentro de los valores estadísticos.